Consecuencias de la xerosis senil
Tener la piel seca en la tercera edad es una condición que impacta de forma significativa en la calidad de vida de quienes la padecen. No solo supone una incomodidad física evidente, sino que puede llegar a derivar en complicaciones médicas.
Impacto sobre el bienestar y el descanso
Entre los síntomas o problemas derivados de la piel seca en personas mayores están: el picor, la tirantez o la descamación.
La falta de hidratación hace que la piel sea menos flexible y pierda elasticidad, lo que provoca molestias como la sensación de tirantez.
- Descamación y aspecto áspero
Con la edad, el proceso de renovación de la piel se ve afectado y las células muertas se acumulan en la superficie. Como resultado, la piel tiende a pelarse. Las escamas de la piel son las células muertas de la piel que se desprenden a un ritmo acelerado. Esta descamación le da a la piel una apariencia blanquecina y la hace áspera en algunos lugares.
Debido a la alteración de la barrera cutánea, la piel seca severa es más permeable a las moléculas irritantes. La piel se irrita y aparece un picor severo que conduce a reacciones intensas de rascado. Muy difícil de soportar a diario, se establece un verdadero círculo vicioso. El picor conduce al rascado, lo que agrava la irritación de la piel. El riesgo de infección de la piel con xerosis senil es considerablemente mayor. De hecho, la piel en carne viva es más frágil y propensa a las infecciones.