¿Cómo prevenir que el melasma empeore?
Antes de hablar de los tratamientos y los productos dermatológicos específicos para el melasma facial, es importante dejar clara una cosa: el melasma no tiene una cura definitiva, ya que se considera una patología crónica de la piel. Ahora bien, existen maneras efectivas de prevenir nuevas manchas oscuras en la cara y de proteger la piel ya manchada.
Otro aspecto importante es que el tratamiento para el melasma facial ha de ser prolongado y riguroso. Si ya tienes la piel de la cara manchada, tendrás que utilizar productos dermatológicos específicos para piel con melasma. Puedes acompañar el cuidado diario con peelings, láser, productos cremas despigmentantes…
Y, por último, y lo más importante, deberías usar a diario un protector solar específico para piel con melasma facial. Y eso incluye cuando trabajemos delante de una pantalla, aunque sea en casa o en la oficina (para proteger tu piel de la luz azul), y en invierno. Además, si tu piel ya tiene manchas oscuras, protégela con elementos físicos, como sombrillas, gorras, gorros de ala ancha y evita la exposición solar en las horas punta de radiación.
Qué debe tener un protector solar para melasma facial
Aunque el sol sea fundamental para la vida en general, nos llene de energía y nos encante disfrutar de él, puede ser peligroso para las personas con melasma. Por eso, utilizar un protector solar específico es fundamental. Te damos unos cuantos consejos al respecto:
1. Asegúrate de que el protector solar sea de amplio espectro. Es decir, que proteja la piel tanto de los rayos UVA como de los UVB, ya que los rayos ultravioletas son los que penetran más profundamente y los que provocan en mayor medida el envejecimiento de la piel y el melasma.
2. Hay ingredientes que son más efectivos contra las manchas que otros. Elige protectores solares cuya composición contenga dióxido de titanio y óxido de zinc. Ofrecen una mejor protección física y además son seguros, especialmente durante el embarazo. Para esquivar las reacciones adversas, especialmente si tienes una piel sensible, evita el retinol y los salicilatos.
3. Si utilizas un protector solar de textura fluida y de fácil absorción, te resultará más sencillo incorporarlo a tu rutina facial diaria, incluso si no sales de casa, el día está nublado o es pleno enero.