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¿Cómo distinguir los diferentes tipos de eccema?

Tiempo de lectura : 8 min

 

 

 

 

¿Una mancha roja que pica? ¡Quizás sea eccema! Se habla mucho sobre el eccema, pero en muchos casos lo hacemos sin saber realmente qué es. Esta afección cutánea describe varios tipos que, ni tienen las mismas causas, ni requieren el mismo tratamiento.

 

Sea cual sea el tipo de eccema, tienen algo en común: ¡causan picor! Pero veamos con detalle qué diferencias hay entre eccema y dermatitis, qué causa cada tipo de eccema y cuál es el tratamiento más eficaz en cada caso.

 

peil atopica

¿Cuáles son los principales tipos de eccema?

 

Para los dermatólogos, los tres tipos principales de eccema son lo que se denominan en realidad “dermatitis”: dermatitis atópica (o eccema atópico), dermatitis de contacto irritativa (eccema de contacto irritante) y dermatitis de contacto alérgica (eccema de contacto alérgico). 

 

Si bien los tres tipos de eccemas se parecen entre sí cuando brotan, se trata de patologías distintas. ¡Aquí tienes nuestra guía para aprender a distinguirlos!

 

 

Dermatitis atópica o eccema atópico: diferencias entre niños y adultos

 

 

La dermatitis atópica afecta, sobre todo, a bebés y niños. En los países industrializados, el número de casos se ha triplicado en los últimos 30 años: de un 10 a un 30% de niños afectados. En la mayoría de los casos, eccema atópico en niños desaparece alrededor de los siete u ocho años.

 

Esta enfermedad también puede continuar su evolución durante la adolescencia. Se estima que entre el 10 y el 20% de los adolescentes de todo el mundo sufren de dermatitis atópica.

 

En los adultos, encontramos un 10% de personas afectadas. Dentro de este grupo, algunos lo han tenido desde la infancia y otros han experimentado períodos de remisión antes de que el eccema regresase, a veces incluso, años después. En algunos casos, la afección aparece por primera vez en la edad adulta.

 

piel bebé

Eccema atópico: síntomas y características

 

El eccema atópico es una enfermedad crónica y cíclica propia de la piel muy seca. No se trata de una afección grave ni contagiosa, pero es capaz de afectar seriamente la calidad de vida.

 

¿Pero qué causa el eccema atópico? La dermatitis atópica puede tener dos causas: una predisposición genética o factores ligados al medio ambiente y estilo de vida. Lo que siempre es común es que tiene tres fases que pueden extenderse durante semanas o meses:

 

 

Se caracteriza por la aparición de manchas rojas y ásperas en cara y/o cuerpo, así como irritación y picor. Se producen pequeñas ampollas llenas de líquido a lo largo de cada mancha. La sensación de picor suele ser intensa y provoca un rascado incontrolable. Una vez las manchas supuran y sangran, pueden infectarse. En la mayoría de brotes de eccema, los especialistas recomiendan esteroides tópicos, con los que, gracias al tratamiento, las manchas se acaban secando y desapareciendo.

 

 

La piel vuelve a su estado “normal”, lo que significa sequedad, tirantez e incomodidad. La piel puede descamarse en algunos puntos y mostrar líneas blancas y aspereza.

 

Semanas o meses más tarde, se produce un nuevo brote de eccema, sin que esté vinculado a una causa concreta. El ciclo vicioso comienza de nuevo.

 

Durante los brotes, el picor puede tener un gran impacto en la calidad de vida: irritabilidad, problemas para dormir, cansancio, preocupación por cómo te ven los demás… Derivando, por tanto, incluso en problemas psicológicos.

 

 

 

Tratamientos para los distintos tipos de eccema

 

Es importante tratar el eccema atópico lo antes posible, ya sea en casos infantiles o adultos. En este sentido, los dermatólogos juegan un papel clave prescribiendo tratamientos efectivos para mejorar la vida diaria de los pacientes. La prioridad a corto plazo se centra en aliviar el picor y, a largo plazo, el objetivo es espaciar los brotes.

 

 

Hidratación y cuidado de la piel

 

Mantener la piel limpia e hidratada es la forma más simple y básica de prevenir los brotes de eccema. Si tu piel es atópica, es importante:

  • Aplicar, dos veces al día y por todo el cuerpo, un emoliente especialmente formulado para tu tipo de piel. Su uso diario ayuda a aliviar el picor.

  • A largo plazo, hidrata la piel y aporta los lípidos que faltan para restaurar la función barrera y espaciar los brotes.  

  • Asegúrate de usar también un limpiador suave que no irrite la piel, como un aceite de ducha.

  • Por último, ten cuidado con los productos cosméticos que utilizas, ya que pueden hacer que tu piel reaccione.

 

Corticoides tópicos

 

Cuando tu piel sufre brotes, es necesario que sigas aplicándote tu crema hidratante, además del tratamiento médico prescrito para las zonas rojas y que pican, tan pronto como aparezcan los primeros síntomas. Con cada nueva aplicación, las manchas mejoran y su tamaño disminuye, así como la cantidad de esteroide tópico que se aplica.

 

Al reducir gradualmente esta cantidad, se evita el efecto rebote cuando se detiene el tratamiento. En términos generales, siempre que se sigan correctamente las instrucciones del médico, los efectos secundarios provocados por el uso de corticosteroides tópicos durante la dermatitis atópica suelen ser poco frecuentes.

 

 

Medidas preventivas: buenos hábitos

 

Además de limpiar, hidratar y tratar la piel, existen varias medidas que podemos aplicar en el día a día para mejorar de forma sencilla la calidad de vida de las personas que sufren una piel atópica:

 

  • Duchas cortas con agua tibia o fría, cada dos días durante el brote. 

  • Después de hacer deporte, asegúrate de eliminar todo el sudor en la ducha.

  • Lava tus manos con agua fría o tibia, nunca caliente. Utiliza el mismo producto que usas en la ducha.

  • Elige un detergente para la ropa que tolere tu piel y utiliza tejidos suaves que no la irriten.

  • Ventila las estancias de tu casa todos los días, excepto cuando estemos en temporada de polen.

  • Realiza actividades relajantes que disfrutes para ayudar a reducir el estrés y mejorar tu estado de ánimo. Y si es necesario, ponte en contacto con asociaciones de pacientes y servicios para encontrar ayuda. ¡Mantener una actitud positiva es la mejor manera de mantener el eccema bajo control!

 

 

Dermatitis

Dermatitis de contacto irritante: qué es y a quién afecta

 

Existen dos tipos de dermatitis de contacto: irritante y alérgica. La dermatitis de contacto irritante representa el 80% de los eccemas de contacto.

 

Es difícil saber cuántas personas padecen dermatitis de contacto irritativa, ya que muchas no consultan a un médico. Incluso aunque la mayoría de las veces no se detecte, se estima que entre el 2 y el 10% (1) de la población se ve afectada, sin distinción de género. La dermatitis de contacto irritante es responsable del 95% (2) de las enfermedades cutáneas. Algunas personas sufren eccema atópico y de contacto a la vez.

 

(1) Thérapeutique Dermatologique – Marzo 2012

 

(2) Sonia N. Bains, Pembroke Nash, Luz Fonacier – Reseñas clínicas en alergia e inmunología, Springer Science+Business Media 2018

 

 

 

¿Cómo reconocer la dermatitis de contacto irritativa?

 

En la dermatitis de contacto irritativa, la piel reacciona tras entrar en contacto con un agente irritante específico: un producto cosmético, químico, medicación… En este caso se le denomina dermatitis de contacto irritativa porque la reacción puede estar ligada al tacto o frotamiento con el agente irritante durante cierto período de tiempo. No se trata de una alergia y tampoco es contagiosa.

 

A menudo, este eccema afecta a cara y manos. Los síntomas clásicos varían dependiendo de a qué es más sensible cada persona: desde piel seca hasta enrojecimiento, hinchazón, pequeñas protuberancias, manchas rojas, ampollas, escozor, ardor y picazón… Cuando la afección se vuelve crónica, la piel puede volverse más gruesa, descamarse y desarrollar grietas.

 

 

Causas habituales de la dermatitis de contacto irritativa

 

La reacción del cuerpo a ciertos factores irritantes está relacionada con una barrera cutánea defectuosa. La reacción ocurre unas horas después de la exposición y se limita al área exacta que estuvo en contacto.

 

Aquí encontrarás algunos ejemplos de irritantes que pueden desencadenar eccema de contacto irritante. Ten en cuenta que la reacción siempre será mayor si además existen factores físicos agravantes, como el roce, el frío o el calor.

  • Productos químicos: detergentes, desinfectantes, productos antisépticos, disolventes orgánicos…

  • Productos sanitarios

  • Algunas plantas

  • Metales

 

Uno de los tipos más conocidos de dermatitis de contacto irritativa es la exposición a productos de limpieza y detergentes. Suele ocurrir en contextos domésticos y profesionales, sobre todo en ámbitos de cuidado y salud. Algunos trabajos también presentan mayor riesgo de dermatitis de contacto irritativa:

 

  • Profesionales del cuidado: productos químicos, detergentes y desinfectantes…

  • Profesionales de la construcción

  • Profesionales sanitarios: lavado de manos frecuente, productos químicos, desinfectantes, productos antisépticos…

  • Profesionales de la agricultura y la jardinería

 

 

Tratamientos para la la dermatitis de contacto irritativa

 

Limpia el área afectada con un producto suave lo antes posible. Consulta a tu médico si tienes una reacción fuerte. Pero, sobre todo, intenta prevenir el brote con buenos hábitos:

 

  • Aplica una crema emoliente que pueda actuar como barrera protectora

  • Usa guantes (que no estén hechos de látex o goma)

  • Comprueba la composición de los productos que utilizas.

  • Evita la exposición a sustancias que has identificado como irritantes para tu piel.

 

Qué productos utilizar en una rutina para piel con eccema

 

Una rutina específica para piel con eccema del tipo que sea, debe poner el foco en dos aspectos: reparar la barrera cutánea y evitar los agentes irritantes. Por eso, todos los productos dermatológicos y cosméticos que utilices deben ser específicos para este tipo de piel; evitar los perfumes, buscar hidratantes con ceramidas y usar protector solar con filtros minerales.

 

Tu rutina para piel atópica pasa o a paso:

 

 

Paso 1: Limpieza

 

Mantener tu piel limpia es le primer paso. Te recomendamos probar:

 

 

Paso 2: Hidratación

 

Una piel atópica necesita un aporte extra de hidratación. Necesitas productos con ingredientes concretos:

  • Atoderm Intensive Baume: cuidado intensivo reparador y antipicor de textura cremosa de rápida absorción, que alivia la irritación, calma y nutre.

  • Atoderm Intensive Gel-Crème: cuidado hidratante antipicor que deja una sensación ultrafresca y ultraligera gracias a su textura no pegajosa de absorción inmediata.

 

 

Paso 3: Tratamiento

 

La piel con eccema atópico es necesita cuidados especiales, pero también tratamiento específico. Te recomendamos:

  • Atoderm SOS spray: Alivia el picor en 60 segundos con una eficacia de 6 horas*.

  • Atoderm Mains & Ongles: cuidado específico para manos. Su película protectora hidrata y repara durante 24h.

  • Atoderm Intensive Eye: desmaquillante para párpados. Indicado para párpados irritados, alivia, repara y desmaquilla.

 

*Estudio clínico en 120 pacientes, de 1 a 84 años, durante 21 días.