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Tipos de acné: síntomas, causas y tratamientos para cada tipo de piel

Tiempo de lectura : 7 min

tipos de acne

El acné es una enfermedad de la piel que se produce cuando los poros se obstruyen con grasa y células cutáneas muertas. Esto sucede por una cadena de sucesos que propician un aumento en la producción de sebo.

 

Para saber cómo tratar el acné, ya sea adolescente o adulto, se deben entender las causas que lo provocan, para así evitar que empeore y conseguir una solución efectiva.

 

En este artículo te explicamos todo lo que tienes que saber del acné: causas, tipos, tratamientos, cómo prevenirlo y te recomendamos productos dermatológicos específicos para tratarlo.

 

 

¿Qué es el acné?

 

 

El acné es una patología cutánea común que afecta a los folículos pilosebáceos (poros) de la cara, el tórax y la espalda, y que da lugar a la aparición de microlesiones en la piel.

El 20% de las consultas dermatológicas que se realizan tienen como foco principal el acné, ya que lo padecen la gran mayoría de los adolescentes, así como muchos adultos. 

 

 

 

 

 

Mujer con marchas de acné

¿Por qué aparece el acné?

 

 

Esta es la pregunta que se hacen todas las personas que lo padecen. Y es que, si conocemos las causas, podemos entenderlo mejor y, por tanto, prevenirlo, tratarlo y llevarlo mejor emocionalmente. Así es como funciona el acné en tu piel:

  1. Las glándulas sebáceas producen sebo demasiado espeso: los especialistas se refieren a esto como hiperseborrea (demasiado sebo y de mala calidad). A diferencia del sebo sano, el sebo que produce el acné carece de vitamina E y se oxida fácilmente.
  2. La piel se vuelve más gruesa: es un proceso conocido como hiperqueratinización. La piel se engrosa, lo que tapona los poros que habitualmente evacúan el sebo.
  3. Tus poros no pueden segregar sebo correctamente: como consecuencia, se queda bloqueado bajo la piel. En este punto, se desarrolla un comedón abierto, más conocido como punto negro. El color negro se debe a que el sebo se oxida con el aire.
  4. Las bacterias se desarrollan en el folículo pilosebáceo: este sebo acumulado es el lugar ideal para que se desarrollen las bacterias responsables del acné, el Cutibacterium acnes. Una vez esto sucede, se ha alcanzado la fase inflamatoria y se forma un comedón cerrado, una mancha roja dolorosa.

 

 

Cuáles son los principales tipos de acné

 

No todo el acné se manifiesta de igual modo. Existen diferentes tipos de acné facial con causas distintas. Veamos algunas:

 

Son los comedones abiertos, y son el resultado de la acumulación de sebo, células muertas, melanina y queratina. Extienden el poro abierto, permitiendo que el sebo se oxide y se vuelva negro.

 

Son los comedones cerrados. Se forman como resultado del sebo acumulado que ha sido colonizado por Cutibacterium acnes. El poro permanece cerrado, manteniendo la inflamación dentro de la piel.

 

 

Una pápula es una lesión inflamada. Estos granos suelen ser rojos y pueden ser sensibles y dolorosos al tacto.

 

 

Estas lesiones inflamadas con una punta blanca se diferencian de las pápulas porque suelen estar llenas de pus.

 

 

Se trata de un tipo grave de lesión de acné. Los nódulos se desarrollan bajo la piel y no suelen estar llenos de pus. Por ello, pueden resultar duros al tacto.

 

 

Se trata de otro tipo de lesión de acné grave que ya ha sido inflamada profundamente y está llena de pus. Los quistes son más suaves al tacto que los nódulos, pero suelen ser muy dolorosos.

 

 

 

 

Ubicación del acné y factores de aparición

 

 

Igual que existen tipos de acné, también hay diferentes causas en función de la zona donde aparecen.

 

La zona T: la zona en forma de T, que cruza la frente y baja por la nariz, contiene más glándulas sebáceas, por lo que es una ubicación propensa a la aparición de puntos negros y blancos.

 

Mejillas: los brotes en las mejillas pueden producirse como resultado del acné mecánico; es decir, que se desarrolla debido a la fricción o al roce de la piel.

 

Mentón y línea de la mandíbula: cuando el acné aparece en esta zona de la cara, suele relacionarse con el acné hormonal, ya que la línea de la mandíbula y la barbilla son sensibles a reacciones hormonales. En comparación con los granos de la zona T, es probable que las lesiones de acné de esta zona sean más profundas, más grandes y estén más inflamadas.

 

 

 

 

Imagen de una piel con acne

Principales grados de acné

 

La Academia Europea de Dermatología y Venereología ha definido grados específicos según los síntomas del acné y la gravedad. Esta manera de medir la gravedad es conocida como la escala de Evaluación Global del Acné (GEA). Funciona de la siguiente manera:

 

Grado 1: acné muy leve

Se entiende que el grado 1 se da cuando ocasionalmente y con una frecuencia muy baja, aparecen comedones abiertos o cerrados y alguna pápula.

 

Grado 2: acné ligero

Se considera grado 2 cuando la cara tiene una cantidad relativa de comedones abiertos o cerrados y pápulas ocasionales.

 

Grado 3: acné moderado

En el grado 3, la cara tiene una cantidad notable de pápulas, pústulas y comedones, así como quistes y nódulos ocasionales.

 

Grado 4: acné severo

Cuando entramos en este estadio, la gran mayoría de la cara está cubierta de numerosas pápulas, pústulas, comedones y algunos quistes y nódulos.

 

Grado 5: acné muy severo

En el peor grado del acné, toda la cara está cubierta de múltiples quistes y nódulos.

 

 

 

Cuándo acudir al dermatólogo por acné

 

 

Si los remedios de autocuidado y los productos de venta libre no dan ningún tipo de resultado y no eliminan el acné, es preferible acudir al médico de cabecera. Este puede recetar medicamentos adaptados a un tratamiento para acné que cubra las necesidades específicas de la piel. Si el caso es grave, es posible que el médico derive al paciente a un dermatólogo.

 

Factores de riesgo que provocan el acné

 

 

Existen multitud de factores que pueden provocar o agravar el acné adulto y adolescente. Por lo tanto, cada caso será único y requerirá un cuidado específico para el tipo de piel concreto.

 

  • El sexo de la persona: aunque en la adolescencia es más severo en hombre, en la edad adulta el acné es más frecuente y persistente en mujeres debido a los ciclos hormonales.

  • Cambios hormonales: las hormonas andrógenas aumentan en los niños y niñas durante la pubertad y hacen que las glándulas sebáceas aumenten de tamaño y produzcan más sebo, lo que deriva en posibles brotes de acné.

  • Ciertos medicamentos: algunos tratamientos que contienen corticosteroides, testosterona y litio pueden causar acné.

  • El estrés: no es una causa directa, pero puede empeorar el acné.

  • Genética: sí, así es; es posible heredar una predisposición al acné si ya existe un historial previo en la familia.

  • Mayor sensibilidad a las hormonas masculinas: las hormonas influyen tanto en la producción de sebo como en la hiperqueratinización, incluso entre las chicas.

  • El entorno: factores ambientales circunstanciales como el estrés, el tabaquismo, la alimentación y la contaminación, sin olvidar la exposición a los disruptores endocrinos y a los productos cosméticos mal elegidos, pueden provocar brotes de acné.

 

 

Preguntas frecuentes sobre los tipos de acné

 

No se ha demostrado que comer chocolate o alimentos grasos tenga un efecto significativo sobre el acné. Por el contrario, se cree que existen algunos alimentos que son especialmente buenos para la piel, ya que contienen vitamina A y E, antioxidantes y zinc.

 

 

De hecho, restregar la piel con demasiada fuerza, limpiarla demasiado o con productos de cuidado de la piel muy agresivos, irrita la piel, lo que puede empeorar el acné.

 

 

Los cosméticos no siempre empeoran el acné, sobre todo si se elige un maquillaje sin aceites que no obstruya los poros (no comedogénico). También debemos evitar productos astringentes que resequen la piel, ya que la piel compensa esa falta de hidratación produciendo más grasa. Lo que sí debemos hacer es cuidar la barrera cutánea y reforzar la piel en caso de acné.

 

 

Tratamientos para cada tipo de acné

 

Dado que el acné tiene diferentes causas y grados de gravedad, la elección del tratamiento varía. Los siguientes tipos de tratamiento son los recomendados por la Academia Europea de Dermatología y Venereología.

 

Grado 1: en esta primera etapa, el acné se debe tratar de forma local, generalmente con retinoides o peróxido de benzoilo.

 

Grado 2: en estos casos, los médicos suelen prescribir una combinación de retinoides y peróxido de benzoilo para su aplicación local. Si después de tres meses el acné persiste, se puede añadir un tratamiento antibiótico local, antes de pasar a un tratamiento antibiótico por vía oral.

 

Grados 3 y 4: cuando el estado del acné se encuentra en alguno de estos estadios, y si estas estrategias terapéuticas no funcionan, se puede considerar la isotretinoína oral, especialmente si hay un alto riesgo de cicatrización.

 

Grado 5: en el grado más severo del acné, se prescribe isotretinoína oral, especialmente si hay inflamación. Se recomienda eliminar las lesiones comedonales con microcirugía antes de iniciar el tratamiento. En estos casos es fundamental el acompañamiento de un dermatólogo.

 

¿Se puede prevenir el acné?

 

El acné es una patología causada por varias razones genéticas y fisiológicas, por lo que no siempre puede prevenirse. Sin embargo, existen formas sencillas de reducir la probabilidad de sufrir granos y de reducir la aparición de lesiones de acné.

 

1. Lavarse la cara al sudar, especialmente después de hacer ejercicio, para que la suciedad, el sudor y la grasa no se adhieran a la piel.

 

2. Evitar todo lo que pueda irritar la piel, desde limpiadores abrasivos hasta esponjas y fregado excesivo.

 

3. Utilizar productos sin alcohol, idealmente formulados para piel grasa, como Sébium Gel Moussant o Sébium Gel Moussant Actif de BIODERMA de la gama Sébium.

 

4. Resistir la tentación de apretar los granos o tocarse la cara con demasiada frecuencia para evitar una mayor inflamación y un tiempo de curación más largo.