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Piel dañada: cicatrices

Mientras mejor se comprenda la piel, mejores cuidados se le pueden aportar

piel con cicatrices
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No todas las heridas son iguales y requieren el mismo cuidado para promover una curación adecuada. Abrasiones, quemaduras, cirugías menores, peeling, láser... Una vez que hay daño en la piel, la lesión puede desarrollar sensaciones de malestar, dolor o picor. En todos los casos, la calidad de la reparación de la piel impacta de forma directa sobre la persistencia de posibles cicatrices.

Resumen
  1. ¿Cómo funciona el mecanismo de cicatrización cutánea?
  2. ¿Cuáles son los diferentes tipos de lesiones?
  3. ¿Qué factores juegan un papel importante en la cicatrización?
  4. ¿Cómo favorecer una buena cicatrización?
  5. ¿Cómo reconocer una mala cicatrización?
Piel dañada: cicatrices

¿Cómo funciona el mecanismo de cicatrización cutánea?

La piel aísla y protege al cuerpo del medio ambiente. Cuando se produce una herida, el cuerpo activa de forma natural un fenómeno biológico natural: la cicatrización, un proceso de reparación complejo en el que el organismo debe detener la hemorragia, proteger, reparar y cerrar la herida. El tejido dañado debe reconstituirse lo más cerca posible del tejido original.
 
Etapas de la cicatrización
La cicatrización consta de una serie de etapas con el fin de reparar la lesión. Ésta se lleva a cabo en tres fases, las cuales se caracterizan por actividades celulares específicas que permiten el desarrollo del proceso de reparación de acuerdo con la secuencia cronológica de la cicatrización natural y la relación entre una fase y otra. Cada etapa es igual de importante.
 
Etapa 1 : Fase Inflamatoria (de 2 a 4 días)
En primer lugar, se forma un coágulo de sangre que ayuda a detener la hemorragia. Rápidamente, el cuerpo se prepara para luchar contra la infección y así defenderse de los gérmenes y organismos extraños. El tejido dañado se destruye gracias a unas células especiales que lo absorben. Los capilares sanguíneos que son más permeables, favorecen el paso de plasma sanguíneo y de células inmunitarias, como anticuerpos, a la zona traumatizada.
 
Etapa 2 : Fase de Reparación (de 10 a 15 días)
Los pequeños vasos sanguíneos que fueron lesionados durante el traumatismo se reparan gradualmente. El organismo comienza a rellenar la pérdida de material con un nuevo tejido mediante la síntesis de fibras de colágeno por parte de los fibroblastos.
Se forma un nuevo epitelio en la capa más superficial de la piel. Al mismo tiempo, la herida se contrae y permite una aproximación de los bordes de la herida hasta que se cierra por completo. Muchas células y moléculas entran en acción en esta fase.
Esta etapa  es importante para evitar la desfiguración, sabiendo que no todos cicatrizamos de la misma forma. Además, mientras más oscura sea la piel y más joven la persona, mayor será el riesgo de una cicatrización antiestética. Además, ciertas áreas del cuerpo cicatrizan con menor eficiencia, como el tórax, el esternón, la espalda y las articulaciones.
 
Etapa 3 : Fase de Maduración (de 2 meses a 2 años)
Durante esta etapa, el colágeno y las fibras de elastina se densifican y aumentan para darle estructura a la piel. La red vascular también se encargará de volver a su estado "normal". Por lo tanto, la resistencia de la piel se incrementará y también su elasticidad para ser más firme. La zona seguirá siendo frágil durante 2 años, hasta que la piel recupere su equilibrio.

 

¿Cuáles son los diferentes tipos de lesiones?

Las lesiones pueden clasificarse a partir de características clínicas y biológicas, por ejemplo la necesidad de hidratación / nutrición y la necesidad de oclusión. De esta manera, distinguimos 3 familias de lesiones:
Las lesiones exudativas: lesiones propensas a maceración que deben secarse con un tratamiento no oclusivo que deje circular el aire
  • Eritrema glúteo,
  • Maceración de pliegues,
  • Varicela y lesiones supurantes,
  • Ámpulas.
Lesiones no exudativas :  lesiones que van de superficiales a medianas que necesitan hidratación con un tratamiento semi-oclusivo y transpirante
  • Después de una intervención quirúrgica (puntos de sutura), 
  • Cortes, raspaduras cotidianas después del secado de la herida
  • Varicela en fase de cicatrización,
  • Después de un procedimiento estético: peeling, láser, depilación definitiva, tatuajes, eliminación de tatuajes…
  • Eritema glúteo no supurante,
  • Radioterapia.
Lesiones no exudativas: lesiones que exigen una nutrición relipidizante con un tratamiento oclusivo que cree una barrera
  • Grietas, herpes, pulpitis…
  • Quemaduras,
  • Escoriaciones,
  • Láser abrasivo.

 

¿Qué factores juegan un papel importante en la cicatrización?

En primer lugar, es esencial tomar en cuenta la topografía de la cicatriz. Algunas áreas del cuerpo cicatrizan menos eficientemente que otras.
Por lo tanto, una herida situada en la espalda o el pecho presenta riesgo de separación de bordes con un mayor riesgo de cicatrices hipertróficas o queloides.
Las heridas que se encuentran en la rodilla y el tobillo requieren tiempo para sanar. Es esencial seguirlas con atención y atenderlas con regularidad para tener una correcta cicatrización.
Los antecedentes genéticos también juegan un papel muy importante. Es necesario verificar cómo han evolucionado las cicatrices anteriores para evaluar el riesgo de una mala cicatrización. De hecho, no hay que olvidar que no todo termina una vez que la cicatriz se cierra. El proceso de cicatrización acaba en meses y varía de un individuo a otro.

 

¿Cómo favorecer una buena cicatrización?

Una vez cerrada la cicatriz, deben tomarse ciertas precauciones durante varios meses. Dependiendo de la zona del cuerpo donde se encuentre la cicatriz, se debe cuidar de no aplicar demasiada presión sobre la herida (por ejemplo, no llevar cosas pesadas cuando la cicatriz se encuentra en la espalda) por el riesgo de separación de los bordes (conocido como la desunión de la sutura).
La cicatriz debe evolucionar de la forma más natural posible, pero algunos productos pueden reducir la formación de costras, picor o dolor, que afecten la calidad de la cicatrización.
Por último, es esencial utilizar una fotoprotección que cuente con un índice alto y aplicarla regularmente para conseguir una buena remanencia de protección UV. De hecho, una piel dañada expuesta a los rayos UV presenta un alto riesgo de hiperpigmentación posterior a la cicatrización. La protección no sólo debe garantizarse durante el verano, ya que los rayos UV están presentes durante todo el año, pasando incluso a través de las nubes, los cristales del coche... El riesgo de hiperpigmentación sigue siendo real durante los siguintes 6 meses y puede durar hasta 2 años. Sólo el médico puede determinar si hay riesgo.
 

 

 

¿Cómo reconocer una mala cicatrización?

Algunas condiciones de cicatrización se consideran potencialmente difíciles. Una cicatriz hipertrófica es una cicatriz "activa" que se hincha entre 6 semanas y 3 meses después de una cirugía y se vuelve roja. Puede evolucionar lentamente y convertirse en una cicatriz queloide.
También se pueden observar casos de cicatrización anormal donde los flujos celulares y vasculares continúan creciendo al lado de la lesión.
En todos los casos, se debe dar seguimiento a una cicatriz durante los 3 meses siguientes a la operación y consultar a un profesional de la salud si una cicatriz se hincha o se enrojece.