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Piel deshidratada

Comprenderla mejor, cuidarla mejor

Piel deshidratada
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Cualquier tipo de piel (seca, grasa, mixta) puede presentar un problema de deshidratación. Los efectos serán más o menos importantes, pero esta falta de agua se traduce en un malestar en el rostro y en todo o parte del cuerpo, especialmente tras el baño o la ducha. Aunque los síntomas sean muy similares, no hay que confundir una piel deshidratada con una piel seca. Se trata de dos problemáticas cutáneas distintas. Encontrarás más información sobre las pieles secas a muy secas aquí.

Resumen
  1. ¿Cómo reconocer una piel deshidratada?
  2. ¿Cuáles son las causas de la deshidratación cutánea?
  3. ¿Cómo funciona la regulación del agua en la piel?
  4. La función de barrera de la piel y del agua
  5. ¿Cómo distinguir entre piel deshidratada y piel seca?
  6. ¿A quién afecta?
Piel deshidratada

¿Cómo reconocer una piel deshidratada?

La deshidratación cutánea se manifiesta por una pérdida de esplendor y de bienestar, con sensación más o menos intensa y persistente de tirantez: la piel está tirante, sobre todo después del aseo, y también pueden aparecer escamas. Es un estado inusual y pasajero, que no tiene por qué asociarse a un tipo de piel "seca". Es decir, una piel grasa puede perfectamente pasar por episodios de deshidratación.

 

¿Cuáles son las causas de la deshidratación cutánea?

El agua, como el aire, es un elemento esencial para la vida. En los adultos, supone en torno al 65 % del peso total. Así, una persona de 70 kg está constituida de aproximadamente 49 litros de agua, de los que el 15 % se concentran en la piel. El papel del agua es fundamental. El agua, todo un vivero donde los otros órganos se abastecen, permite el intercambio con el exterior: el agua se desplaza de la dermis a la superficie, empapando las distintas capas al dispersarse. Este flujo de agua se denomina PIA (pérdida insensible de agua). La capa córnea (capa superior de la epidermis), naturalmente protegida por una película hidrolipídica en la superficie, frena el proceso de evaporación. Si se altera esta barrera fisiológica, la PIE se acelera y la piel se reseca. El agua presente en la dermis deja de circular hasta la epidermis, la película hidrolipídica ya no desempeña su función. La deshidratación puede ser producto de toda una serie de factores:


. Factores ambientales como el frío, el invierno, el viento, la contaminación, los UV…
. Factores externos, como el tabaco o el alcohol
. Factores emocionales, el estrés o el cansancio
. Determinados tratamientos con fármacos, como los destinados a combarir el acné o el colesterol
. Productos cosméticos demasiado agresivos, detergentes, decapantes y desecantes…

¿Cómo funciona la regulación del agua en la piel?

La piel es muy sensible a cualquier déficit de agua; por esto está dotada de un mecanismo de hidrorregulación.
 

1) La hidrorregulación

El 70 % de la piel es agua. Cerca del 75 % se encuentra en la profundidad de la dermis, donde el agua desempeña un papel importante en la resistencia de la piel. La hidratación de la epidermis es producto de 2 elementos: el agua estática, fija, y el agua dinámica, que circula. La hidrorregulación permite el equilibrio entre estos dos componentes acuosos, y es la única garantía de la integridad física y funcional de la piel. En la hidrorregulación intervienen 3 factures principales: los NMF (Natural Moisturizing Factorso factores naturales de hidratación), los lípidos de la capa córnea y las acuaporinas.
 

2) Los factores de la hidrorregulación, los NMF (factores naturales de hidratación)

Los NMF son moléculas que fijan el agua en la capa córnea; se las llama humectantes. Los NMF más conocidos son la urea y el ácido láctico. Hay otras sustancias, utilizadas en cosmética, con las mismas propiedades, en particular la glicerina y el xilitol.

 

La función de barrera de la piel y del agua

La capa córnea está formada por células que ya no cuentan con núcleos «cimentados» por lípidos, denominados lípidos intercorneocitarios. Estos lípidos, en cantidad y calidad, son necesarios para la integridad de la capa córnea y, por lo tanto, para su función de «barrera». Cuando faltan o se deterioran, la cohesión de las células ya no está garantizada. El resultado es un aumento del fenómeno de la perspiración, también llamado pérdida insensible de agua (PIA, evaporación constante, ligera y natural del agua presente en el organismo). Una piel bien hidratada debe poder retener el agua; de ahí la importancia de los lípidos intercorneocitarios.

¿Para qué sirven las acuaporinas?


Las acuaporinas son los canales por los que circula el agua en el interior de la epidermis. Estas proteínas las producen los queratinocitos (células de la epidermis), que las insertan en su membrana para permitir el paso de las moléculas de agua. Esta circulación es indispensable para la piel. De hecho, la epidermis no está vascularizada. Todos los elementos necesarios para la vida celular (sales minerales, vitaminas, elementos nutritivos...) que la sangre vehicula hasta la dermis llegan a la totalidad de las capas superficiales de la piel gracias a las acuaporinas. Sin las acuaporinas, la epidermis no se podría "alimentar".

 

¿Cómo distinguir entre piel deshidratada y piel seca?

La piel deshidratada siempre es un estado transitorio y reversible con tratamientos adaptados. Es una alteración de la capa superficial de la epidermis falta de agua. Esta ausencia de hidratación altera la función de barrera de la piel y conlleva malestar. La piel seca o muy seca, en cambio, es un estado constante, que define un tipo de piel determinado, que carece tanto de agua como de lípidos. Encontrarás más información sobre las pieles secas a muy secas aquí.

¿A quién afecta?

Todos los tipos de piel pueden verse afectados por un episodio de deshidratación en determinadas circunstancias o estaciones.