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Cómo elegir el protector solar ideal

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Cómo elegir el fotoprotector ideal

dermatologo Dr. Josep González
Dr. Josep González-Castro
Dermatólogo Director de IDERMA Institut 
A la hora de elegir el mejor protector solar, es importante tener en cuenta una serie de factores desde el punto de vista dermatológico.
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¿Qué es la protección solar de amplio espectro?

Lo primero de lo que hay que asegurarse en el momento de comprar el fotoprotector es que ofrezca 'protección de amplio espectro'. Esto significa que nos defiende tanto contra la radiación ultravioleta B (UVB) como de la ultravioleta A (UVA).

Así pues, el fotoprotector debe indicar claramente en el envase que ofrece protección frente a ambas radiaciones. La nueva generación de fotoprotectores pueden incluir, además, protección frente a los rayos infrarrojos-A (IR-A) y luz visible (HEvis).
 
 
La protección solar de amplio espectro nos defiende tanto contra la radiación ultravioleta B (UVB) como de la ultravioleta A (UVA).
 
 

¿Qué significa el Factor de Protección Solar?

La protección frente a la radiación UVB viene determinada por el Factor de Protección Solar (la cifra que aparece junto a las siglas FPS o en inglés, SPF) e indica el número de veces que el fotoprotector aumenta el tiempo de defensa natural de la piel frente al enrojecimiento previo a la quemadura. Así pues, si una piel se enrojecería a los 10 minutos de estar al sol a las doce del mediodía de un día de verano, tras aplicarse un filtro de factor 10 (FPS 10), esta podría soportar diez veces más la radiación solar sin quemarse. Es decir, 100 minutos. 

La Comisión Europea propone que el grado de protección figure en la etiqueta de los fotoprotectores mediante cuatro categorías: baja (FPS de 6 a 10), moderada (FPS de 15 a 25), alta (FPS de 30 a 50) y muy alta (FPS de más de 50).

Aun usando protector solar de alta o muy alta protección, es muy importante tener en cuenta que no existe el fotoprotector 'total', ya que estos siempre permiten la penetración de cierta cantidad de radiación. Un FPS 15 bloquea hasta un 93,3% de la radiación y un FPS de 50, alrededor del 98%.
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la Comisión Europea propone que el grado de protección figure en la etiqueta de los fotoprotectores mediante cuatro categorías baja, moderada, alta y muy alta.
 
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Tipo de filtros solares

El protector solar es eficaz gracias a que en su composición cuenta con diferentes filtros solares que reflejan la radiación (físicos), la absorben (químicos) o bien reparan los daños que produce (orgánicos o biológicos). Actualmente, la mayoría de las fórmulas combinan las tres modalidades de fotoprotección para que actúen en sinergia. Aun así, en ciertos casos es mejor decantarse por un tipo de filtro u otro.

Los filtros solares químicos están desaconsejados en el caso de los niños ya que, al absorberse en la piel, tienen más riesgo de alergia, al igual que pasa con las pieles intolerantes. En estos casos, hay que optar por filtros solares físicos. El inconveniente de los filtros físicos es que suelen ser menos cosméticos al dejar una fina capa blanquecina sobre la piel. Estos filtros pueden identificarse con términos como ‘pantalla física o mineral’ en el etiquetado. Los químicos, en cambio, son cada vez más imperceptibles y permiten texturas agradables incluso con FPS elevados, por lo que son, en general, los más utilizados.
 
 
la composición del protector cuenta con diferentes filtros solares que reflejan la radiación, la absorben o bien reparan los daños que produce.
 
 

Protectores solares con resistencia al agua

Existen dos expresiones que recogen, en la etiqueta, la capacidad protectora de la fórmula sobre la piel al entrar en contacto con el medio acuático. Por una parte, 'resistente al agua', que es cuando el fotoprotector no ha perdido eficacia después de 40 minutos de inmersión; y por la otra, 'muy resistente al agua', que amplía el tiempo a 80 minutos. Aunque los filtros resistan cierto tiempo en el agua, tenemos que tener en cuenta que, si después nos secamos con la toalla, vamos a eliminar parte de la fotoprotección. De ahí que sea necesario reaplicar el producto tras cada baño o en condiciones de sudoración excesiva.
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Aunque los filtros resistan cierto tiempo en el agua, es necesario reaplicar el protector cada baño o en condiciones de sudoración excesiva.
 
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Fórmula, tipo de piel y zona del cuerpo.

Es clave que las texturas de los fotoprotectores sean agradables y se adapten a la zona de aplicación y al tipo de piel de cada uno. Aunque pueda parecer una cuestión poco relevante, que la aplicación sea cómoda y placentera influye en gran medida en la cantidad de producto que se acaba extendiendo sobre la piel y en su frecuencia de uso, lo que garantiza una mejor fotoprotección. 

Así pues, la fórmula elegida (crema, gel, loción, espray, barra, etc.) podrá ser diferente en función de dónde se vaya a utilizar: cara, cuerpo, zonas sensibles, labios o calva.

También según se tenga la piel más seca o más grasa serán apropiadas unas texturas u otras y habrá que tener en cuenta su composición. En el caso de las pieles acneicas, por ejemplo, es imprescindible que sean productos sin aceites y no comedogénicos, que no obstruyan los poros, para no agravar el problema. 
 
 
Es clave que las texturas de los protectores sean agradables y se adapten a la zona de aplicación y al tipo de piel de cada uno.
 
 

¿Los protectores solares caducan?

Hay que tener en cuenta que los protectores solares no solo caducan, sino que pierden sus propiedades tras unos meses abiertos. Por ello, debemos fijarnos en el número que aparece dentro de la imagen de un tarro abierto y no utilizarlos una vez pasados esos meses. 
 
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es recomendable acudir al dermatólogo para que pueda aconsejar sobre los productos más adecuados para cada tipo de piel.
 

 
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