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Piel con rojeces y escamas

Mientras mejor se comprenda la piel, mejores cuidados se le pueden aportar

Piel con rojeces y escamas
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Los enrojecimientos asociados a la aparición de escamas en la piel del rostro, del cuerpo y del cuero cabelludo pueden estar relacionados con dos patologías crónicas específicas de las pieles sensibles y reactivas, la dermatitis seborréica y la psoriasis.

Resumen
  1. ¿Cómo reconocer la dermatitis seborreica?
  2. ¿A quiénes afecta la DS?
  3. ¿Cuáles son las causas de la DS?
  4. ¿Cómo reconocer la psoriasis?
  5. ¿A quiénes afecta la psoriasis?
  6. ¿Cuáles son las causas de la psoriasis?
Piel con rojeces y escamas

¿Cómo reconocer la dermatitis seborreica?

La dermatitis seborréica es una condición inflamatoria y escamosa que afecta particularmente el rostro y el cuero cabelludo. 
La afectaciones del rostro se sitúan principalmente en las zonas grasas (ricas en glándulas sebáceas) de un lado a otro de la nariz, en los pliegues de las alas de la nariz (surcos nasogenianos), la zona inter-cejas y las cejas y los conductos auditivos externos. El cuero cabelludo es una zona donde también se manifiesta esta patología que provoca un estado de inflamación peculiar que rebasa el área del cuero cabelludo. Otras zonas pilosas pueden estar afectadas como el borde de los párpados (blefaritis), incluso el pubis y en el caso de los hombres, la barba o la región del esternón.
En el cuero cabelludo, las escamas son amarillentas y grasas, poco o nada pegadas al cuero cabelludo. Es posible que éstas se extiendan más allá del límite del nacimiento del cabello, en la frente. Vea la sección "Estados de la piel y escamas" del cabello y el cuero cabelludo aquí.
La dermatitis seborréica pasa por episodios intermitentes de periodos de calma completa o relativa. Las estaciones del año y el estrés pueden determinar el ritmo de los episodios inflamatorios. El aumento de las manifestaciones durante el invierno es frecuente.
Los síntomas son variables aunque con fecuencia se tienen sensaciones de quemazón o de ardor.

 

¿A quiénes afecta la DS?

Se trata de una patología frecuente en la edad adulta (afecta a 3 % de la población) – en particular a los adultos jóvenes – aunque también afecta con frecuencia a los lactantes (71% de ellos) de manera temporal. La «costra láctea» del lactante es una de las manifestaciones de la dermatitis seborréica.

¿Cuáles son las causas de la DS?

Si bien algunas condiciones particulares favorecen una aparición drástica de la dermatitis seborréica, es muy frecuente que los síntomas aparezcan en adultos jóvenes saludables.
Otros factores que también deben tomarse en cuenta:
  • La canitidad de sebo,
  • Levaduras (hongos) del género Malassezia presentes en la piel del individuo (flora saprófita),
  • La respuesta inmunológica de la persona afectada con respecto a la levaduras que irritan e inflaman la piel.
 
El carácter crónico recurrente de la dermatitis seborréica que desencadena los enrojecimientos en el rostro acompañados o no de  escamas  y/o de caspa es causa importante de incomodidad en las personas afectadas. Esta molestia es tanto social como funcional (comezón, sensación de ardor…).

 

¿Cómo reconocer la psoriasis?

La psoriasis es una patología cutánea crónica – no contagiosa - que afecta de 2 a 3% de la población. Puede aparecer a cualquier edad. Los factores específicos que la desencadenan pueden relacionarse con una genética predisponente y favorecer la aparición de lesiones. Las placas de psoriasis son rojas (eritematosas) y recubiertas de  escamas blanquecinas gruesas las cuales están bien limitadas comparadas con la piel sana. Las zonas típicamente más afecadas son los codos y las rodillas (zonas propensas a microtraumatismos) no obstante, toda la piel puede estar afectada y la zona más común es el cuero cabelludo (en particular la zona occipital). Aunque la psoriasis puede tambien afectar a los pliegues (ingles, axilas…), es cuando se habla de una psoriasis inversa la cual es mucho menos escamosa. Las uñas tambén son afectadas ocasionalmente de diferentes formas (engrosamiento, picaduras, deformaciones). 
A veces, la psoriasis se manifiesta en la piel con pequeñas placas «en gotas» o con pústulas sobre un fondo de eritema (enrojecimiento).
El picor, incluso la sensación de ardor en los pliegues, puede estar asociada a lesiones. Las repercusiones de la psoriasis en la calidad de vida pueden ser mayores, en particular si se ha extendido o si está presente en zonas molestas o  visibles.  
También puede haber una afectación cutánea reumatológica la cual ataca a cerca de 25 % de las personas que padecen una enfermedad cutánea. Este reumatismo psoriásico puede ser axial (columna vertebral) o periférico (en este caso, las articulaciones de las falanges).

 

¿A quiénes afecta la psoriasis?

La psoriasis afecta tanto a hombres como a mujeres y puede manifestarse a cualquier edad. Sin embargo, comienza antes de los 20 años en un tercio de los casos y aparece frecuentemente entre los 20 y los 40 años.

¿Cuáles son las causas de la psoriasis?

La herencia familiar aperece de 30 a 40% de los casos. La transmisión se hace por varios genes (llamado multigénico) y por lo tanto no es sistemático.
 
Específicamente en la piel, la aceleración en la renovación de la epidermis es responsable de la aparición de placas o escamas. A partir de esta predisposición, algunos factores detonantes son claros:
. Variaciones climatológicas (particularmente, periodos de frío),
. Factores infecciosos (rinofaringitis principalmente),
. Estrés psicológico (la piel está bajo la influencia de neuromedicadores y ésta se encuentra "muy reactiva"),
. Traumatismos locales (ardores, rozamiento y de manera más drástica, raspaduras).
. Algunos medicamentos (antipalúdicos de síntesis, medicamentos para la hipertensión, sales de litio, algunos colirios específicos…). 
Los médicos conocen estos medicamentos y no interrumpirán un tratamiento útil sin que haya prueba de su responsabilidad en la afección.
 
Algunas patologías o hábitos tóxicos, aunque no sistemáticos, con frecuencia reinciden en pacientes psoriásicos: el síndrome metabólico (varios signos, incluyendo el sobrepeso, hiperlipidemia, hiperglucemia o hipertensión arterial), la ingesta excesiva de alcohol y el tabaquismo.